En estos
tiempos modernos, uno de los principios que se está perdiendo entre las
personas y, por ende, en las organizaciones es la ética. Todas las personas
deberían comportarse de acuerdo con las normas éticas basadas en principios
como el respeto, la tolerancia, la honradez, la puntualidad, la
responsabilidad, el trabajo en equipo, la solidaridad, la visión de futuro,
etc. Estos
principios no sólo deberían practicarlo quienes están en una posición de
autoridad o responsabilidad, sino todos los colaboradores de una organización o
empresa. Está comprobado que cuanto más ética es una organización, más exitosa
será en su desarrollo institucional. El liderazgo demanda de quienes lo
practican o asumen, una ética comprobada en el sentido más lato de la palabra. La nueva cultura organizacional exige que los colaboradores adopten o
tengan muy en claro cuáles son sus principios éticos. El comportamiento de las
personas, aún de su “vida privada” influencia mucho en las decisiones e imagen
de la institución.
