De
eso se trata cuando afirmamos que el liderazgo es visionario. El líder debe
tener una visión de futuro. Debe proyectar o imaginarse escenarios de largo
alcance y prepararse para afrontar con éxito esos escenarios.
El
líder se debe distinguir de otras personas porque él visualiza más allá de sus
narices. La gente común y corriente ve lo que tiene al frente y actúa en
función a lo que ve. El líder se proyecta más allá y analiza la situación desde
diversas perspectivas. No mira el árbol, sino el bosque.
Cuando
nos concentramos sólo en mirar el árbol no tendremos oportunidad de ver el
bosque porque el tronco, ramas y hojas del árbol no nos permite observar todo
el panorama. Nos concentramos tanto que creemos que la situación es así, tal
como la vemos. No hay otras perspectivas.
En
cambio, cuando miramos el bosque la situación cambia y el árbol que teníamos al
frente es sólo un elemento más en el panorama. El líder mira el bosque y si se
presenta un árbol lo quita para mirar todo.
En
los diversos escenarios que un líder proyecta o se imagina, deberá saber “leer”
la realidad social, empresarial y organizacional. ¿Será suficiente con “leer”?
No, también saber interpretar esa realidad. “Leer” es darse cuenta de lo que
pasará. Es sólo una lectura. Interpretar es tomar acciones para estar preparado
para esa nueva realidad. Requiere una dosis de experiencia, conocimiento y
expertise.
A
menos que la realidad dependa de factores foráneos, el líder deberá añadir a su
conocimiento y experiencia un poco de la administración integral de los
riesgos. Le ayudará mucho minimizar los posibles siniestros y a tomar acciones
previas de prevención. Por eso insistimos que nadie nace líder, se podrá nacer
con ciertas habilidades nada más. El liderazgo se aprende y eso depende de cada
persona.
Las
habilidades podrán sí ayudar a aprender más rápidamente el liderazgo, e incluso,
prepararnos mejor, pero todo se aprende en la vida. ¿Todos pueden ser líderes?
Si, todos llegamos a este mundo dotados de ciertas habilidades y podemos
aprenderlo en la vida, sí es posible.
Pero
como todos sabrán, hay personas que prefieren, por ejemplo, en el ámbito
laboral, trabajar para otros y ser siempre dependientes, al margen de su
profesión o habilidad. Sin embargo, hay gente emprendedora que se traza un
camino y buscan siempre salir adelante. Generalmente un emprendedor tiene una
buena dosis de liderazgo en su vida. Algunos llegan a ser excelentes líderes.
Cualquiera puede ser hábil y virtuoso en algo, pero no cualquiera es un
líder.
SE REQUIERE TIEMPO
¿Eso
qué significa? Significa tiempo, dedicación y confianza. Tiempo, porque
requiere de procesos y como todos sabemos, un proceso para que madure necesita
de tiempo. Nada se hace de la noche a la mañana. ¿Pero si no hay tiempo? Hay
situaciones que requieren de soluciones rápidas porque, los hechos recién se
han presentado, pero son situaciones contadas.
El
proceso supone etapas y, por lo tanto, madurez. El crecimiento no es rápido,
necesita un tiempo que al final será el mejor aliado del líder. Una persona
podría hacer las cosas con rapidez, pero muchas veces el resultado es fatal, no
es sabio, y tampoco es un líder. Toda acción requiere una reflexión. ¿Cuál será
la reacción? ¿Cómo se comportará? ¿Qué pasará después? ¿Cómo debo proceder?
¿Habrá afectados? Todas estas interrogantes deben ser contestadas por el líder
y su equipo. (Se supone que un líder tiene equipo. Ningún líder trabaja solo).
DEDICACIÓN
La
dedicación está involucrada con la capacitación o entrenamiento. Se requiere
que el líder sepa capacitarse y saber qué cosa hacer. Una persona que actúa
llevada por sus impulsos, podrá ser un gritón, un malhumorado, un vulgar, etc.,
pero nunca un líder.
El
líder debe dedicarse al “problema”, situación o circunstancia. Es el capitán de
la nave que debe anclar en un buen puerto. Esa dedicación también es visionaria
y debe aplicar todas las pautas de la visión de futuro, que al mismo tiempo es
un proceso (tiempo).
Ello
supone conocer a las personas y saber cuál será la reacción del equipo. El
líder invierte tiempo en su equipo, los capacita y les enseña el camino a
seguir. Todo ello forma parte de la visión de futuro, que empieza en la mente y
corazón de una persona, pero que pronto la comparte con el resto del equipo.
CONFIANZA
Aparte
del tiempo y dedicación, el líder requiere de confianza en sí mismo. Una
persona que está segura de lo que hace será capaz de llevar por buen camino a
su equipo y superar los obstáculos que encuentra en su desarrollo. La confianza
es también saber cuál es el camino correcto por donde transitar y qué decisión
tomar.
La
confianza, está intrínsecamente ligada al tiempo y dedicación. Estar seguro de
sí mismo o ser una persona segura, supone, no solamente haberse capacitado,
sino contar con otros elementos que aprendió desde la niñez.
Una
persona con traumas o complejos no podrá ejercer a plenitud el liderazgo. Podrá
tener un puesto de responsabilidad y tener personas a su cargo, pero no
ejercerá un buen liderazgo.
Entonces,
un líder debe saber soñar y “visualizar” posibles escenarios futuros y
prepararse con anticipación para las nuevas realidades. El soñar no es malo sí
sólo es un sueño que impulsará una acción. Pero si es algo que nos deja
inactivos y soñamos con las glorias pasadas, entonces todo quedará ahí. No
debemos soñar ni con las glorias pasados ni con las experiencias negativas
porque en ambas nos inmovilizarán y no permitirán que avancemos.
Soñemos
en grande, vislumbremos escenarios futuros y busquemos soluciones
anticipadas. La visión de futuro debe transformarse luego en una visión
compartida.


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